¿Realidades o sueños?

Ya ha vuelto parte de la familia, he comido con ellos, hace un tiempo estupendo, ¡la vida es bella!.

Ahora parece que nunca se han ido, que siempre han estado cerca de mi, que estos 15 días nunca existieron y que mi soledad fue solo un sueño. ¿Cómo hacemos para diferenciar la realidad del sueño, de la imaginación? Quizá es que la realidad, al final, resulta que no existe, que es tan fruto de mi imaginación como mis sueños.

Cuando quiero a quien ayer odié, o al revés, cuando mi mejor amigo desaparece, o ya no puedo comprender su forma de vida, cuando me sorprendo hablando igual que mi madre, y pienso en que si volviera a tener 15 años ahora y me viese, renegaría de mí misma, pienso: ¿fue todo eso real? Si lo que me ha pasado hace 3 días o una semana me parece tan lejano como un sueño, ¿Cómo puedo confirmar lo que queda más lejano en el tiempo? Cuántas preguntas en tan poco espacio y al final solo una reflexión, ¿existo? O soy el fruto de la imaginación ¿de quién?

La verdad es que creo haber sacado alguna conclusión de mi vida, hasta hace poco miraba hacia atrás y no entendía el sentido de mi propia trayectoria, qué caminos he elegido o no, por qué he sido tan retorcida, para qué me ha servido tanta angustia, por cuantos lugares he pasado sin mirar, cuánta gente ha pasado por mi vida, o yo por la suya, sin conocernos, por qué he sentido tanta soledad, por qué no he entendido el querer de mis seres queridos, queriendo ser querida como yo sé y rechazando el querer de cada uno a su manera.

Es como si hubiese venido a este mundo sin libro de instrucciones y la única manera de tenerlo era inventándome uno según iba caminando, o igual es que lo tenía pero no sabía utilizarlo, como se suele decir popularmente: si yo pudiera tener X años sabiendo lo que sé ahora…..

Qué bien me hubiese venido ese libro de instrucciones cuando tenía 15 años, o 25, incluso a los 30, sin embargo ahora ya no lo necesito. Es como cuando uno empieza a montar un mueble por primera vez y sobran o faltan tornillos y alguna pieza termina colocada al revés, o tiene que soltarlo todo porque las dos primeras piezas están mal encajadas pero es imposible soltarlo sin dañarlo, y no es que nos falten las instrucciones, es que no somos capaces de entenderlas. Es curioso toda la vida echando de menos saber lo que tenía que hacer y ahora que lo encuentro, que lo comprendo, que he entendido el sistema, ya no lo quiero.

Ahora quiero reivindicar mi libre interpretación de la vida, quizás es que no he desarrollado bien la capacidad de sociabilizarme en este mundo, o que quiero mantener vivo el derecho a la rabieta de mi niña y adolescente. Esa rebeldía de cuestionarme todo, ¿de verdad las cosas tienen que ser de una manera?

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