Cuando la muerte despierta a la vida

Te fuiste y parece que,

en ese inmenso vacío que dejaste

tu ausencia se llena con un “no sé qué”,

que la mente acusa de fantasia,

y  otra parte de mí

que tampoco sé muy bien cuál es,

está llena de ese “no sé qué”

presencia,

extraña sensación de que sigues aquí,

muy cerca, muy en mí,

muy en la familia,

muy en los amigos,

como si con esa ausencia o presencia sentida

pudieras unir nuestros corazones

en un intenso abrazo sentido,

en un “no sé qué” tan grande,

que no hay presencia más presente,

que no hay sentimiento igual,

que no hay nada tan real

como lo que no puede ser tocado,

pero si sentido,

como hilo conductor de corazones,

como presencia que llama al corazón,

a un momento de ternura, de recuerdo,

de conexión con los seres queridos,

los que están y los que se fueron.

Presencia viva más allá de la razón,

donde solo hay una palabra,

que sale del corazón.

Colores

El color tiene sus caminos.
Caminos que se cruzan, se tocan se superponen.
Cada camino su color, y todos los colores en cada camino. Se van acabando, diluyendo, transformando, integrando, superponiendo, desapareciendo. Porque son solo colores, que ahora están y ya no. Vienen y van a capricho como las olas o con un orden universal como la vida, transcurren.
Pasan por mi vida alimentando mis emociones, mi alma, mi ego, mi estómago, mi vista, mis deseos, mis necesidades, tu ausencia y mi momento.
Porque lo son todo, los colores, mi alimento.

Deseo de presencia y eternidad

Vuelvo a ti, me entrego en este libre fluir de palabras que se entrelazan porque sí.

No busco tu comprensión, ni tu corazón, ni se lo que busco,escultura medio cuerpo

La vida es demasiado complicada para buscar algo,

O demasiado sencilla para saber qué buscar

Simplemente está ahí,

Esa voz en la mente que dicta palabras sin razón ni sentido.

Quisiera llorar y ni siquiera hay lágrimas,

La vida se deshace, se va disipando como un holograma,

Y al final , solo queda eso, saber que eres tu, o que soy yo y seguir viviendo

En este cuerpo triste, en esta vida sin palabras,

No sé si quiero estar, no sé si quiero seguir,

no sé si quiero despertar mañana o dormir toda la eternidad

El cuerpo pesa,

quisiera poder volar, sin cuerpo,

Solamente con esa parte de mi que no sé donde está, ni de dónde viene, ni adonde va.

Volar libre de mi:  de mi mente, de mis pensamientos, de mi vida

Pesa la vida,

Pasando una vez más, aquí, en la quietud y el silencio de este momento sin nombre,

Sabiendo que mañana solo seré una sombra de mi presencia,

Corriendo de aquí para allá,

Resolviendo lo que no tiene fin,

Vida de humanidad resentida por no tener fin, objetivo, camino, eternidad.

Todo se acaba aquí, hoy, mañana, pasado, no importa,

Y mi huella se borrará, tan rápido como sube la marea,

Borrando toda huella de olas, pisadas, susurros, momentos.

Todo pasa, es así,

Sin pena ni gloria,

Sin principio ni fin,

Seguirá la marea su ritmo: sube, baja,

Seguirá el sol anunciando un amanecer,

Seguirá la luna despertando sonrisas en su plenitud.

Y yo estaré ahí, en la eternidad, mirando la vida pasar

Ojalá la vida estuviera llena de presencia,

presencia desde el corazón,

Ojalá pudiera vivir siempre consciente de este corazón que late,

para mirarte con el amor que mereces, desde el corazón,

desde el sentir más profundo de esa consciencia

que ve en tus ojos un ser humano.

Ojalá llegue ese día, antes de fundirme con la eternidad.

Ojalá encuentre unos ojos  que puedan mirarme desde la presencia,

para que pueda recordar lo sagrado que hay en mí, lo sagrado que vive en ti.

Conectar con el sentir profundo de un corazón mil veces herido, pero vivo,

Un corazón, vacio y pleno, como cada latido

Palabras  que se expresan desde ningún lugar,

que no son tú ni yo sino la vida misma

expresándose desde la eternidad.

El mensaje de cada latido

Extracto del intensivo de meditacióndel 18 de marzo de 2018:

Con los ojos cerrados

Establecemos una comunicación directa con el corazón, sintiendo cada latido en las manos apoyadas en el corazón.

Como si cada latido fuera un mensaje, como si con cada latido el corazón me estuviera comunicando su sentir, su presencia:”estoy aquí, esto es entre tú y yo”

Permanezco en una escucha consciente, de cada latido, de cada mensaje.

Quizá hasta me puedo imaginar que cada latido es como una pequeña ola, que al bajar la marea deja un leve surco en la arena.

Y surco a surco va surgiendo una imagen, un dibujo, un árbol, unas ondas, un mensaje directo del corazón,

como si con cada marea la naturaleza nos quisiera enviar un mensaje de equilibrio,

como si con cada latido el corazón nos quisiera enviar un mensaje de equilibrio, de presencia.

Y me dejo inspirar por cada latido, y me dejo sentir,

inspirar, quizás de algún lugar: que sea  mi mente,  mi inteligencia más allá de mi mente, mi cuerpo, mi corazón.

Llegan emociones, palabras, recuerdos, mensajes.

Como si mi cuerpo, mi sentir, mi inteligencia,

me pudieran traducir el mensaje de cada latido,

el mensaje del mar en la arena, DSC_0641

escrito con cada ola,

el  mensaje de la vida en mí,

escrito con cada latido.

Y me dejo acompañar,

mecer, sentir, sonreír,

Notar esa pulsión de vida: “estoy viva”.

Sentir si hay algo muy sutil,

Esa señal que el corazón va enviando más alla del cuerpo

Hasta a 4 o 5 metros que se puede sentir el corazón

Asi somos un grupo de corazones unidos, por cada latido

Si pudiéramos subir el volumen de cada latido, de cada una de las personas que estamos aquí presentes, sería una gran orquesta

Quizá nos podemos imaginar esa música.

Quizá podemos respirar la vibración de esos latidos , de ese mensaje.

Sentir en las manos, en todo el cuerpo y más allá,

Como si pudiéramos sentir la energía, la energía que somos,

que forma parte de la que emite cada latido del corazón.

Conectamos con esa parte de la mente, con esa capacidad de retener, de  absorber,

toda esta información que nos ha dado el corazón,  cada latido, el sentir, el  cuerpo, la inteligencia que va mas allá.

Para recordar, para guardar, para que quede una pequeña huella en la mente,

como una pequeña onda de ola en la playa de este momento

Para que cuando necesitemos, en cualquier momento del día,

podamos llevarnos las manos al corazón,

o simplemente imaginar que  llevamos las manos al corazón.

Y podamos volver a  conectar con este momento,

para despertar de nuevo este sentir,

para ser un latido de corazón por un momento,

pura presencia,

presente en la observación al cuerpo,

Presente en el sentir.

Así, poco a poco vamos dejando que las manos resbalen,

Para que este este ritmo suave de las manos

forme parte de esta conexión, de este momento.

Se abre el telón

24/2/18

Estoy aquí, delante de esta gigantesca pantalla, como en el cine, esperando que empiece la función.

Pero no tengo cuerpo, soy simplemente una presencia,

y sin cuerpo, ¿para qué quiero palomitas?

Soy solo una presencia, esperando, expectante

Y una voz anuncia el título: ¿quién eres tú? Soy el programador de sueños.

“Esa es mi voz”, y otra voz contesta:

“pretenciosa, tú eres la ola y yo soy el océano.”

Es la voz de algo mucho más grande.

Y se abre el telón,  ¡sorpresa!

El suelo bajo mis pies también es parte del telón,

un gran vacio se abre delante, debajo, detrás, encima, por todos lados.

Y, claro, no puedo caerme porque no tengo cuerpo.

Esto es mejor que el mejor de mis sueños.

Soy aire en el aire, sintiendo mi presencia,

y aún sin cuerpo, sin ojos, puedo verlo todo, desde todos los ángulos.

Pero no hay nada que ver, todo es un gran vacio, lleno de vida , o  eternidad.

Donde caben todos los sueños, inmensidad.

Déjate llevar por esta locura, atrévete, no hay nada que perder.

Cremallera que se abre, hacia abismos impenetrables,

misterios por vivir, de mentes inquietas, de soledad, eternidad, silencio.

Atiende a tu alma, ella espera tu llegada a la eternidad

para otra ronda de azul, mar o cielo,

que se funden en el horizonte de un días gris, ¿no lo ves?

Eres todo, azul y gris. Vive, acepta, rompe, rasga

Eres eternidad, ¿no lo ves?

Ojos que no ven, corazón que no siente, ¿ahora lo ves?

Siente, profundo el dolor, hasta no poder más, eso es parte de la vida.

Estás ahí, soledad y miedo, para lanzarte al vacio de un telón que lo ocupa todo.

Sin nada en que posarse ni a lo que agarrarse,

todo tú, toda tú, vida,

presencia vacia ante la inmensidad de un lugar sin nombre

que se abre a un lugar llamado libertad, eternidad.

Alas y sonrisas

Quisiera volar como un pájaro con alas,

como si fuera parte de mi.

El vuelo, un sueño, para llegar más allá de lo posible,

para cruzar  la frontera  del más allá.

Más allá de mí,

donde se dibuja la eternidad

o el momento presente, hoy.

No hay nada más, infinito presente, hoy con alas,

en un horizonte verde o naranja como la eternidad.

No soy hoy más que la sombra de una presencia alada,

que me recuerda la eternidad.

Viviendo el presente de un día sin fin,

una y otra vez espero,

una y otra vez dibujo mis alas,_20180108_224500

una y otra vez llego al cielo.

Y si, es así,

día sin fin,

camino de esperanza,

si puedo sonreír, estoy llegando,

si puedo sonreír estoy más cerca,

si puedo sonreír soy presencia.

No me digas que no,

te veo,

eternidad,

estás en cada momento vivido,

sin alas, con alas, con sueños, con zancos.

Vivo en la eternidad de un día sin fin

sonriendo la caricia de una ala.

Eso es…

Camino a un futuro lejano

con sabor a humanidad,

dejando atrás sueños no cumplidos, son solo fantasías,

deseos errados, son solo atisbos de deseo.

Dejando amores, sentires, lugares, añoranzas y sombras.

Camino en el presente,20171119_200751.jpg

presencia en la mirada,

escucha en el corazón,

crujido en las tripas.

Respiro, eso es ahora,

sé que respiro, eso es presencia.

Suspiro, eso es conciencia

Cierro los ojos, eso es mirarse

Escucho el silencio, eso es un regalo

Yo conmigo, nadie más.

Mi cuerpo respira y late,

a eso le llaman vida

Suspiro, para sentir la vida,

o algo más, latido de humanidad:

Ese yo que cree ser cuerpo.

En el más allá

Háblame desde el más allá,25152025_10210773927815614_2385499989829030106_n

hoy que no hay razón ninguna

o quizá porque llega la navidad.

Hoy dime que sigues estando ahí,

te veo, o te siento o quiero verte y sentirte.

Es un buen día para que me cuentes

cómo se vive en el más allá,

como es sentirse eterno y el todo a la vez.

Cuéntame un cuento,

dime que me esperas

en la eternidad, para la eternidad, desde la eternidad,

dime que estás ahí, pura presencia,

y al mismo tiempo,

en el más allá.

Dime que vas a volver y esperarme a la vez,

Dime que estás en la luz,

al final del camino,

que no hay miedo en la eternidad.

Dime que la paz llega al soltar el cuerpo,

que no desespere, porque no hay tiempo,

que ya llegué

y aquí estoy,

en la vida

y en la eternidad.

¿Te vas?

Llegando a ti,

que luchas por vivir o marcharte,

debate sin fin.

Mira esa parte de ti, la que se quiere marchar,

la que está cansada de vivir,

de despertarse agotada,

de caminar sin rumbo,

de esperar un destino quizás escrito.

Esa parte de ti que duele,

en el cuerpo, en el corazón, en el alma.

Esa parte de ti que no sabe qué hace aquí.

Ese sentir profundo de humanidad compartida,

duele la injusticia, duele la ceguera, duele la ignorancia.

Derramando lágrimas por un día sin fin, o por un día más.

Agradeciendo la lluvia, que limpia el aire, los campos, los corazones.

Sonriendo al sol que calienta, la tierra, tu espalda, la vida en ti.

No busques sentido, no lo hay,DSC_0309

no tiene fin, es solo un camino

No esperes recompensa, es solo deseo,

Es vida o no vida, no hay más,

luz infinita, sombra dorada

No busques más allá,

eres tú,

nada,

no hay sentido,

solo tú,

esperando a mañana,

y siempre en hoy.

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