Tengo lo que quiero, ¿y ahora qué?

Insatisfacción

¿Cuánto dura la alegría de “haberlo conseguido?

Sea lo que sea que dure,

Un momento de ”felicidad”, placer, arrogancia,

llena de “lo tengo”.

Y luego ¿qué?

Ese vacío vuelve de nuevo, como un monstruo

en una cueva llena de sombras acechando en las esquinas.

Y ahora, ¿qué?

Miro ese monstruo:

“ahora te veo, siempre estás ahí, ¿siempre estarás ahí?”

Vacía de saber que, aún teniéndolo, no tengo nada.

Respiro, esto es lo único que tengo,

respiración consciente, suspiros,

nada más.

Es como vivir construyendo castillo en la arena,  

siempre vuelve la marea.

Y mi castillo está ahí, es un montón de arena,

simplemente arena,

que no deja huella.

Nada,

siempre regreso a este punto,

en el que el vacio es nada,

la nada es el vacío.

El que no se puede llenar de nada conocido.

Y de tanto mirar ese vacío pienso:

“menos mal que estás ahí”.

Al final es lo único que permanece,

que siempre sabe igual,

Que siempre se siente igual

Intento permanecer en ese vacío, dejar de buscar,

Descansando en este lugar tan familiar,

Respirando,

generando vacío cada vez que espiro,

o, llenándome de cada vez que inspiro.

Lleno o vacío, que viene a ser lo mismo.

Nada más.

Pronto, siempre

CAMBIO SUTIL

Tú me dijiste: pronto

Yo respondí: siempre

jugando con el tiempo en este espacio,

en el que las almas viven el eterno ahora.

 

Y cuando las almas se encuentran en este cuerpo,

traen al ahora lo eterno,

para vivir el presente en el cuerpo.

Ahora es siempre,

pero los momentos pasan

el tiempo se agota en un pronto

aún cuando lo eterno siempre está.

Ahora, es lo que tenemos,

pronto, nunca llega y se agota,

siempre,  es eternidad.

Si no puedes recordar lo eterno,

vive pronto el ahora,

porque ahora es siempre.

Ahora siempre está

para recordarte la eternidad.

Reivindicando la navidad de todos los días

23/12/10

En estos momentos en los que me doy cuenta de que la navidad ya está aquí, que los días pasan demasiado rápido y que mañana ya es nochebuena, ¿noche buena?, ¿para qué?, ¿para quién?…

Y un cosquilleo me recorre el estómago porque mañana es uno de esos días en que hay que pasárselo bien. Y a mi se me llena el cuerpo o la vida, no sé muy bien, de alegria, tristeza, emoción, melancolía, deseos olvidados, COLORES EN MOVIMIENTO 2esperanzas esperando, recuerdos de agradables y no tan gratos momentos, ilusiones perdidas, …

Pero también de nuevos caminos, grandes esperanzas, muchos objetivos, gozo de estar…porque hay que morir o dejarse ir, para poder volver, para renacer a una nueva vida de alegría.

Ahora que ya hemos programado el reloj de nuestra vida para que las próximas 24 horas o la próxima semana o hasta que pasen los reyes sea un gran momento, para ir de fiesta, para disfrutar, para comer y beber, para compartir con los nuestros, para ser felices, para dar y recibir…, digo yo ¿por qué no aprovechamos la ocasión para seguir la navidad el resto del año?

Una vez comprobado el correcto funcionamiento de esta máquina que es nuestra mente para ponerse en actitud de felicidad, ¿por qué no seguir en “modo felicidad” los 365 días del año?

Ahora que podemos comprobar las funcionalidades de esta maquinita tan eficiente que nos ha regalado la vida, podríamos darnos cuenta de que si un empujón el día de navidad no es tan importante, quizá tampoco lo sea el resto del año, ahora que a uno le entran ganas de abrazar y besar a todo el vecindario e incluso a ese desconocido que trae un amigo, ¿por qué no todos los días?, ahora que no me importa comprar un regalo para el pesado de mi cuñado, podría pensar en regalarle un pensamiento de amor el resto del año, porque al fin y al cabo, es una buena persona. Y sí, en efecto, ¿has comprobado que en navidad, al igual que una vez muertos, todos somos buenas personas?, ¿y si esto fuera una evidencia?, un mundo lleno de buenas personas. ¿Sabes? Yo creo que incluso todas tienen corazón, solo que algunos se olvidaron de que lo tienen, otros han perdido el libro de instrucciones y otros lo tienen bloqueado por falta de engrase.

Yo me rindo a la evidencia de que el estado de ánimo es contagioso y aunque uno se quiera sacudir la navidad, darle esquinazo, negarla, desprestigiarla, al final este virus te atrapa y te salen sarpullidos de emoción, gritos de alegría y taquicardias de puro amor, mezclados con burbujas de alegria que pueden tener un efecto indeseado cuando te ves de frente y abrazando a quien habías jurado ignorar para el resto de tus días.

Y por todo esto propongo una huelga de tratamientos anti virus para que no nos deje, para que el virus de la felicidad siga invadiendo nuestra mente y nuestro cuerpo y que nos dejemos poseer por este estado de ser que nos lleve a una muerte segura por éxtasis de amor cuando la vida quiera.

Puedo volar si me preparo una buena pista de despegue

28/7/10

Demasiado, ¿puede ser?, demasiada felicidad, demasiado dolor. Desborda lo que es, ahoga lo que no es.

volando corazon.jpgvolando corazon.jpgSiente, siente, siente y observa, ¿qué pasa en ti cuando algo es demasiado?, ¿y si pienso que demasiado es lo justo?, ¿o lo que gusto?

Mariposas en el estómago, una nunca sabe si son blancas o negras, solo sabe que es el preludio de algo que llega, que algo despierta.

Respira, siente y se calma. No es por ti, no es por mi, es por lo que pudimos ser, por lo que hubiéramos sido, si no fuéramos tú y yo. Vuelven las mariposas por lo que pudo ser, por lo que podría ser.

Siento tu presencia y tu aliento en mi cuello, ¿dónde estás que no te veo? Es igual, sonrío al sentir tu presencia, como si estuvieras a mi lado, preguntando, curioseando, leyendo mi diario por encima de mi hombro.

Macedonia de sentimientos que giran en mi estómago porque siento tu presencia, porque no veo tu forma, porque, porque me habla tu esencia, porque no oigo tu voz, ¿es tu presencia o tu ausencia lo que me cuestiona?

Tu ausencia me permite imaginarte brisa, y sentir tus caricias,

tu ausencia me permite oler tu perfume y ponerle un nombre,

tu ausencia me permite enroscarme en tu presencia y bailar contigo al son de mi música interior.

Tu ausencia me permite dibujar la perfección de mi percepción, a mi gusto, a mi manera.

Tu ausencia me permite ser libre, libre de ti, libre de mí.

Vuelve siempre que quieras a susurrarme al oído unas dulces palabras, caricias de brisa.

Siempre estoy, siempre estaré, atenta a la presencia invisible de tu susurro de brisa dulce, fresca, olorosa, suave, tierna.

Perfecta como la imagino, porque viene de mí, un regalo de mi para mí, de la vida que me acaricia y me trae abundancia, de la vida que dibuja par mi lo que imagino, de la vida que me colma como a una niña caprichosa de los más dulces momentos.

Privilegio de vivir, privilegio de sentir, privilegio de ser lo que yo quiero ser.

¿Dónde están los límites?, donde yo los ponga. No habrá fin si no pongo fin, no habrá caída si no pongo precipicio.

Puedo volar si me preparo una buena pista de despegue, ¿y el aterrizaje? Cualquier lugar será perfecto.

¿Existe la felicidad?

pato paseando“La felicidad no se encuentra por acumulación de cosas, experiencias, personas, sentimientos…, en realidad la llegada a la felicidad sucede por salto cualitativo, no cuantitativo”
. ¿Dónde me deja esto? No hay nada que pueda hacer, en el plano material, que me de la felicidad. Y no hablo de la felicidad, alegría, euforia, o subidón ocasional o momentáneo por una buena noticia, una fiesta o un encuentro agradable, me refiero a un estado de ser, a ser feliz todo el rato, todo el tiempo, en toda circunstancia, pase lo que pase.
Hay quien piensa que mientras tengamos emociones, no podemos llegar al estado de felicidad, no trato de convencer a nadie, porque en realidad, tienen razón, desde ese punto de vista, ser feliz cuando hay una desgracia cerca sería insensible, es decir, una persona sin emociones, sin sentimientos.
Con lo cual, estamos ante una contradicción, en tanto que seres humanos, tenemos sentimientos que producen emociones, a falta de las cuales ya no seríamos humanos.
Si es algo que se nos niega, que no se puede alcanzar, ¿por qué ansiamos la felicidad?, ¿por qué tenemos ese agujerito, ese vacío existencial que no se puede llenar?
¿Es esto un defecto de fábrica?, ¿es el ser humano una máquina defectuosa?, ¿es la vida un cúmulo de subidas y bajadas, alegría y tristeza, ahora estoy bien, ahora ya no?, ¿puede ser dios tan puñetero que nos ha creado con ese vacío-deseo-ansia de una felicidad que es inalcanzable?
La verdad es que algo está cambiando desde hace un tiempo. Ahora que empiezan a hacer pequeños descubrimiento sobre el cerebro, resulta que nos dicen que las emociones son consecuencias de los sentimientos. Yo pongo un sentimiento sobre la caja de emociones y sale la emoción correspondiente a ese sentir que yo he colocado.
Eso nos acerca un poco a la felicidad, y nos hace más dueños de nosotros mismos: “yo pienso, luego yo siento, luego yo expreso una emoción.”
Además, para aumentar la esperanza, ahora nos hablan de gestionar las emociones, es decir, no solo puedo decidir lo que quiero pensar y evocar un sentimiento consecuente, si no que puedo dominar mi emoción. Entiendo yo que esto quiere decir que yo puedo estar triste, pero no al punto de suicidio, que yo puedo enfadarme, pero no al punto de matar a alguien, que yo puedo alegrarme, pero sin llegar a la euforia o locura.
Y todo esto parando el pensamiento, ejemplo, si estoy en casa esperando que llegue alguien, podría pensar que se retrasa porque se encontró con alguien con quien se lo está pasando bien, y alegrarme por el buen rato del otro, en lugar de pensar que ha podido tener un accidente y estar muerto, creando angustia y ansiedad.
Parece muy fácil, pero estamos tan habituados al pensamiento compulsivo, que este primer ejercicio de cambio de hábito nos resulta ya imposible.
Yo creo que deberíamos de cosificar las emociones, sobre todo en la educación de nuestros hijos, para ayudarles y ayudarnos a ser más dueños de los sentimientos y emociones, quiero decir que podemos partir de la base de que las emociones son algo nuestro. Yo tengo una emoción, y si es mía la controlo, yo decido si quiero dejarla crecer, alimentarla o tirarla o guardarla. Yo tengo un enfado, y si me molesta me lo saco y lo tiro por el vater.
Este pequeño juego o ejercicio puede ser un buen comienzo, porque me ayuda a pararme, a preguntarme por qué me estoy enfadando, si quiero seguir enfadado y a generar pensamientos que me lleven a cambiar mi estado de ánimo.

the latest from us

Contact us

Have a question? Give us a call or fill out the contact form. We’d love to hear from you

  • 123 Sky Tower, West 21th Street, Suite 721, NY
  • +844 123 456 789
  • +844 123 456 788
  • contact@company.com

Copyright © 2019 . All rights reserved.

Powered by Wordpress.

Add to cart