Estás aquí

Aquí, no puedes estar en otro lugar.

Ahora, no existe otro momento

que no esté más allá de tu mente.

Una parte de ti quiere quedarse aquí para siempre,

otra parte de ti quiere salir corriendo hacia cualquier lugar.

Un día tras otro, encerrada entre cuatro paredes,

y parece que esto nunca acabará.

Tenías una vida, una rutina,

tus momentos de oasis entre una mar de dudas,

tus momentos de evasión entre un mundo de responsabilidades.

Tu no querias parar ,

todo estaba bien así,

en esa carrera hacia ningun lugar

o hacia ese lugar al que todos vamos,

cada uno a su ritmo, cada cual a su tiempo, el mismo destino, una sola humanidad.

Encerrados para escapar del destno cruel,

encerrados para escondernos del final,

como si hubiera manera de evitar lo enevitable,

hoy, mañana en un mes en 50 años, llegará.

Nadie está a salvo, y a salvo te crees,

encerrada entre cuatro paredes,

del destino de toda experiencia humana, la despedida, el final.

Ahora te lo recuerdan todos los días, y tu quisieras, pero no puedes escapar.

Estadísticas y riesgos, todos los días,

y ese miedo que aprieta la garganta, el estómago, la cabeza, …

Nadie puede escapara ese miedo, porque él es libre.

No entiende de límites, ni paredes, ni muros, se cuela por cualquier rendija, y te atrapa cuando menos te lo esperas.

Y tú, no puedes seguir en ese juego que llamas vida, no.

y recuerdas el pasado, tan lejano, de aquello que llamabas vida.

Y ahora, en la distancia, te parece que tenía más de bueno que de malo.

Esos momentos de sol, de amigos, de respirar aire puro, de fiesta, de baile, de sobremesa, …

Y te prometes que cuando todo esto acabe,

disfrutarás de todos esos momentos con intensidad, plenamente,

como si fuera la promesa de buenas intenciones de un nuevo año, de una nueva vida.

Yviene esa frase a tu mente:

«ya nada será igual»y piensas en todas esas nadas

que quisieras que siguieran siendo igual,

y una parte de ti quiere que todo vuelva a ser como antes,

y otra parte de ti quiere que todo siga igual que hoy

y surge la incertidumbre

qué pasará mañana si me voy,

qué pasará mañana si no vuelvo a salir nunca más,

y me quedo aquí, en este espacio para siempre o hasta que dure este cuerpo.

Bailando con el hoy, con este momento que es mío, este que nadie me puede quitar.

Nada

No puede ser más que nada lo que todavía no ha sido creado,

aunque en algún lugar de la inmensidad de un universo que no tiene fin todo ha sido creado, todo está ahí, disponible para las mentes inquietas que cultivan la calma suficiente para conectarse a la idea que hará de esta alma un milagro de vida.

Si , una vez mas, llamando a esa frecuencia de eternidad para crear un trocito de texto que te haga pensar que merece la pena respirar, de forma consciente, para conectar con el delirio de una gran mente que transmite una sintonia infinita, hermosa como el atardecer más hermoso de este verano para mis ojos.

Ya te has perdido, intentando captar el sentido de lo que solo se puede sentir, no es un mensaje para tu mente. Si sigues leyendo es que otra parte de ti ha conseguido despertar la curiosidad de seguir intuyendo lo que no se puede comprender con la mente.

Y conectas con esa parte de tí, la que sabe que hay alguna manera de comprender prescindiendo de la mente intelectual.

Tan solo dejándote llevar por la belleza de este atardecer soñado que se refleja como un espejismo sobre el mar.

Y regresas a este fluir de las palabras sin volver atrás, tan solo avanzando como las olas en un mar infinito que no tiene playa ni fin.

Siempre hay un mar, unas olas, una playa en esta conexión, como si no hubiera otra forma de explicar el milagro de la vida, la comprensión del infinito, la sensación de eternidad.

Vive hoy para regresar al mañana, para llegar al pasado, sin expectativas, sin ansiedad ni depresión. Tan solo el fluir de este momento en el que todo te ha sido dado.

Recuerda ese momento, más belleza en un instante que en un atardecer soñado. Está ahí, en algún lugar de tu mente que busca irremediablemente esa grata sensación de haber encontrado ese gran paisaje, persona querida, evento, encuentro, sonrisas en tu vida.

Cierra los ojos y disfruta de este momento,

y te darás cuenta de que sonríes con el corazón que comprende todo delirio, que tiene un rincon para cada alegria, lleno de sentimiento intenso de placer compartido con la eternidad.

Registra ese instante y envialo a esa gran mente, donde se guardan todos los recuerdos bellos del corazón y las sonrisas del alma para que lleguen a mí, a todas las que, en un momento de locura o conciencia, nos conectamos al mundo de las infinitas sonrisas de corazón, disponibles para quien necesite encontrar un ratito de paz infinita, de calma eterna, de esperanza sin fronteras, de humanidad compartida.

Vuelvo a reencontrarme en el silencio

Escuchando la brisa, disfrutando de las caricias del sol, mi mente divaga en sus ideas. De aquí para allá.

Respiro consciente, eso me trae a este momento de paz único y vuelve esa idea de escribir para compartir. No es que tenga algo interesante que contarte. Estoy aquí, dejándome inspirar por la vida.

Respiro, el primer paso para inspirarme, el primer paso para darme cuenta de mis pensamientos, el primer paso para volver a mí, para volver a casa.

En casa, pienso en ese lienzo que me espera. Dibujo en mi mente una línea blanca bajo el sol amarillo.

El sol ya tiene donde posarse, horizonte ondulado de un día con alas.

Inspiro para inspirarme,

esto es un mar de fondo,

va y ven, va y viene,

onduladas respiraciones, brisa contenida, mar con alas,

posándose en el cielo de un azul intenso que clama por la paz de un día salado de lágrimas grises que llenan la eternidad que no ve un mañana.

Como si fuera posible, como si en la eternidad pudieran caber las lágrimas o el color gris, o el no mañana.

Mente inquieta que inventa palabras para expresar imposibles o torpezas.

No eres tú la eternidad ni el mañana, eres quien crea los límites al mañana que podría ser, para vivir un hoy a tu medida, a la medida que quieras llamar vida, dios, eternidad.

Sé libre de la eternidad, de la esperanza.

Vida que ahora respiras,

no hay más.

Inspirando este respirar,

recorriendo la eternidad.

Abre los brazos al cielo en el horizonte,

en el que el sol se posa,

una vez más, siempre, cada atardecer hermoso o desesperado,

que tiñe de verde, de naranja, de rosa la inmensidad

para llegar al corazón de tu mirada.

Tengo lo que quiero, ¿y ahora qué?

Insatisfacción

¿Cuánto dura la alegría de “haberlo conseguido?

Sea lo que sea que dure,

Un momento de ”felicidad”, placer, arrogancia,

llena de “lo tengo”.

Y luego ¿qué?

Ese vacío vuelve de nuevo, como un monstruo

en una cueva llena de sombras acechando en las esquinas.

Y ahora, ¿qué?

Miro ese monstruo:

“ahora te veo, siempre estás ahí, ¿siempre estarás ahí?”

Vacía de saber que, aún teniéndolo, no tengo nada.

Respiro, esto es lo único que tengo,

respiración consciente, suspiros,

nada más.

Es como vivir construyendo castillo en la arena,  

siempre vuelve la marea.

Y mi castillo está ahí, es un montón de arena,

simplemente arena,

que no deja huella.

Nada,

siempre regreso a este punto,

en el que el vacio es nada,

la nada es el vacío.

El que no se puede llenar de nada conocido.

Y de tanto mirar ese vacío pienso:

“menos mal que estás ahí”.

Al final es lo único que permanece,

que siempre sabe igual,

Que siempre se siente igual

Intento permanecer en ese vacío, dejar de buscar,

Descansando en este lugar tan familiar,

Respirando,

generando vacío cada vez que espiro,

o, llenándome de cada vez que inspiro.

Lleno o vacío, que viene a ser lo mismo.

Nada más.

Se abre el telón

24/2/18

Estoy aquí, delante de esta gigantesca pantalla, como en el cine, esperando que empiece la función.

Pero no tengo cuerpo, soy simplemente una presencia,

y sin cuerpo, ¿para qué quiero palomitas?

Soy solo una presencia, esperando, expectante

Y una voz anuncia el título: ¿quién eres tú? Soy el programador de sueños.

“Esa es mi voz”, y otra voz contesta:

“pretenciosa, tú eres la ola y yo soy el océano.”

Es la voz de algo mucho más grande.

Y se abre el telón,  ¡sorpresa!

El suelo bajo mis pies también es parte del telón,

un gran vacio se abre delante, debajo, detrás, encima, por todos lados.

Y, claro, no puedo caerme porque no tengo cuerpo.

Esto es mejor que el mejor de mis sueños.

Soy aire en el aire, sintiendo mi presencia,

y aún sin cuerpo, sin ojos, puedo verlo todo, desde todos los ángulos.

Pero no hay nada que ver, todo es un gran vacio, lleno de vida , o  eternidad.

Donde caben todos los sueños, inmensidad.

Déjate llevar por esta locura, atrévete, no hay nada que perder.

Cremallera que se abre, hacia abismos impenetrables,

misterios por vivir, de mentes inquietas, de soledad, eternidad, silencio.

Atiende a tu alma, ella espera tu llegada a la eternidad

para otra ronda de azul, mar o cielo,

que se funden en el horizonte de un días gris, ¿no lo ves?

Eres todo, azul y gris. Vive, acepta, rompe, rasga

Eres eternidad, ¿no lo ves?

Ojos que no ven, corazón que no siente, ¿ahora lo ves?

Siente, profundo el dolor, hasta no poder más, eso es parte de la vida.

Estás ahí, soledad y miedo, para lanzarte al vacio de un telón que lo ocupa todo.

Sin nada en que posarse ni a lo que agarrarse,

todo tú, toda tú, vida,

presencia vacia ante la inmensidad de un lugar sin nombre

que se abre a un lugar llamado libertad, eternidad.

Alas y sonrisas

Quisiera volar como un pájaro con alas,

como si fuera parte de mi.

El vuelo, un sueño, para llegar más allá de lo posible,

para cruzar  la frontera  del más allá.

Más allá de mí,

donde se dibuja la eternidad

o el momento presente, hoy.

No hay nada más, infinito presente, hoy con alas,

en un horizonte verde o naranja como la eternidad.

No soy hoy más que la sombra de una presencia alada,

que me recuerda la eternidad.

Viviendo el presente de un día sin fin,

una y otra vez espero,

una y otra vez dibujo mis alas,_20180108_224500

una y otra vez llego al cielo.

Y si, es así,

día sin fin,

camino de esperanza,

si puedo sonreír, estoy llegando,

si puedo sonreír estoy más cerca,

si puedo sonreír soy presencia.

No me digas que no,

te veo,

eternidad,

estás en cada momento vivido,

sin alas, con alas, con sueños, con zancos.

Vivo en la eternidad de un día sin fin

sonriendo la caricia de una ala.

Milagro o cálculo de probabilidades

A veces soy el resultado de una cálculo de probabilidades,

A veces soy un milagro de la vida.

A veces soy una hoja al viento, una marioneta

A veces soy árbol, viento, marionetista o premonicionista

Y está bien

Hoja llevada al precipicio por el viento

observadora de la hoja y el precipicio,

marionetista tan focalizada en mi marioneta,

que no veo la vida más allá,

simple humanoide,

sobreviviendo por el instinto del réptil que llevo dentro,

o por la parabólica bien enfocada de mi intuición,

y la vida sigue siendo un cálculo de probabilidades,

dependiendo de la cantidad de creencias que meta en la ecuación,

mi mente delira buscando resultados o conclusiones,

verdades o certezas,

fantasías o una suma de creencias.

Y acierte, a veces con todo el dolor de mi corazón,

Precipicio

al verte ir direct al precipicio,

o no,

sigo aprendiendo a través del sufrimiento,

simple humanoide que observa,

intentando aprender a vivir

o aprender del vivir

Nada

PNADA ROTOues estoy pensando todo esto o nada:
Nada, simplemente nada.
Vacio y silencio, solamente amor,
Nada de ti, nada de mí,
Solamente el vacío del momento,
Nada es lo que es,
Nada es lo que soy,
Nada lo es todo,
Buceo en la nada de mi vida,
Qué es nada, es no hacer o hacer no haciendo,
Así me siento, así te siento,
Y al mismo tiempo la nada me atrapa,
Como si estuviera plena de no sé qué,
Como si fuera plenitud de libertad,
Libertad de ser nada,
Sintiendo la nada que me hace suspirar,
Conectado el suspiro al corazón que ya es algo, ¿si?,
quizá es solo una sensación de que hay algo dentro de mí,
Y simplemente ese pensamiento me aleja de la nada,
Para sentir que algo es más o mejor, o está bien,
Algo, repito la palabra y no encuentro más sentido que diciendo nada,
Nada, de nuevo nada, miro dentro,
¿dónde es dentro? Y siento que es lo mismo,
Nada y algo suenan igual, o resuenan igual,
Y el resultado es el mismo, lagrimas,
Como siempre, saladas, eso es lo bueno de mis lágrimas,
Que siempre son saladas,
Siempre me recuerdan que hay algo más en mí,
Y ese sabor salado me conecta con un sentir,
Con la melancolía de un corazón profundo,
Es la confirmación de que estás ahí, corazón,
Y ahora puedo oír tus latidos,
¿será esto algo?

Abro el armario, cierro la puerta, busco algo y no sé qué es o quizá busco la nada, ¿a qué se parecerá la nada?, a un perro salchicha, a unas vacaciones, a un día de sol lloviendo, a un paraguas, a un atardecer, a una calabaza…, busco, te busco y no sé quién eres o si eres. Sigo buscando según escribo, miro y no te encuentro, o no puedo mirar, porque ¿cómo se mira dentro? Y vuelvo a intentarlo en el armario, no sé lo que busco pero es más fácil mirar ahí que aquí dentro, donde no hay puerta…,¿o si la hay? Sigo mirando para poder llegar a ver, volver a mirar en el mismo lugar y darme cuenta, de pronto, de que soy capaz de ver, uauuuuuuuuuuuu, ver debe de ser maravilloso, tendría que tener ese super-poder, ¿me lo traerán los reyes si les escribo una carta?
Entonces miro al cielo y pido a la vida: “quiero el super-poder de ver”, luego ya escribiré a los reyes magos, más vale pedir dos veces que ninguna…
Y hasta entonces, sigo buscando, ahora la nada, ya que no puedo encontrar el algo, por lo menos tengo la impresión de buscar otra cosa y así podré buscar en los mismos lugares en los que miré, sin sentir lo absurdo de saber que es la tercera vez que abro la puerta y cierro el armario, ¿o era al revés?
Y sigo y sigo y sigo, porque si paro no sé qué hacer, porque si miro la lista de tareas pendientes ya estoy cansada, porque es domingo y llueve y quiero estar, solo estar,

Echar de menos por pensar de más

_20170516_222740Eres el mejor de mis recuerdos,

pero un recuerdo,

de esos que uno no puede distinguir de la fantasía

No sé lo que pone mi deseo

y lo que guardo de un pasado.

Si fuiste lo mejor

o lo que yo quise que fueras en mi recuerdo.

Recuerdo tu sonrisa

sin saber si alguna vez quise guardarla,

sin saber si la recuerdo por el bien que me hacia.

Angel que lllegaste a mi vida

para quedarte hasta siempre jamás.

No puedo olvidarte

aunque solo quede mi recuerdo

hecho de años de echarte de menos

y de pensarte de más.

Así te pienso, sonriendo,

como si no pudiera existir

Otra cosa en tu vida

que una eterna sonrisa

que sale del corazón.

Llegando tarde a la vida

Llego tarde una vez más,

tarde a la cita con mi propia vida.

Pensé que era mejor hacerme esperar,

no sé por qué, no sé para qué,

quizás es sólo una mala costumbre,

llego tardehacerme esperar.

Y llegando tarde pasa el trén,

a la suficiente velocidad que permite mirar sin ver hacia donde va

Vida, te vas, una vez más,

y yo me quedo aquí, en la estación,

suspirando por ti, vida, eternidad,

donde no hay tiempo,

yo consigo llegar tarde.

the latest from us

Contact us

Have a question? Give us a call or fill out the contact form. We’d love to hear from you

  • 123 Sky Tower, West 21th Street, Suite 721, NY
  • +844 123 456 789
  • +844 123 456 788
  • contact@company.com

Copyright © 2019 . All rights reserved.

Powered by Wordpress.

Add to cart