Cuando lo pierdo todo

Llueve en   mi corazón,

 o ahí afuera.

Puedo sentir la humedad,

 la corriente de aire, la puerta abierta.

Cuando lo pierdo  todo,

 cuando todo lo he perdido

no queda nada más que un corazón lluvioso,

quedan las flores en el jardín,

 sigue siendo primavera ahí afuera

aunque llueva ellas muestran sus vivos colores.

Y yo,

yo no soy capaz de ver mis flores cuando llueve,

solo la lluvia, el viento y la tristeza,

 solo el gris y la humedad

 porque ¿qué mas podría ver?

Hasta el verde es menos verde cuando llueve

o cuando lo pierdo todo,

 verde botella, no verde esperanza

¿qué te queda cuando lo pierdes todo?

Solo las pequeñas cosas,

este momento triste en el que las palabras fluyen ,

un corazón encogido,

 una nube en  la mente,

 y las pequeñas cosas ,

 un desayuno en soledad,

el viento que llama a la vida fuera,

 los colores de las flores,

el verde, sea el que sea,

Ahí voy,

un ejercicio de pequeñas cosas

que si sumas muchas podrían llenar mi  vida

o la eternidad:

Cuando creo que lo he perdido todo,

la respiración suave y profunda mis perros,

 el ronroneo del gato,

la sonrisa del vecino,

 la voz de una amiga,

recuerdos,

 mis libros,

la esperanza de un dia azul y una tardecer rosa,

el brillo blanco de la luna,

un camino entre verdes,

 un paisaje inolvidable,

otra luna que llegará,

 un lienzo en blanco,

colores que pintar,

 familia y amigos

y la esperanza de una eternidad

en la que todo vuelve

o en la que todo está

esperando mi llegada o mi despertar.

La soledad

¿Qué es la soledad?

Es ese espacio vacio de seres humanos

o ese sentimiento de estar vacía entre seres vivos

¿Es la soledad un estado físico o un sentimiento?

¿A qué sabe la soledad?

A melancolía, a tristeza, a ternura,

a desesperanza, a impotencia, a sonrisa,

a miedo o a placer de silencio.

Soledad que me impide huir de mi presencia,

presa de mi existencia para siempre.

Me grita, insistentemente:

«no puedes deshacerte de mí,

estoy aquí, siempre estaré aquí»

Sentimiento angustioso cuando me faltas,

agua de lluvia para mi sed de silencio.

Cuando llega la soledad,

siempre somos dos en conflicto,

el diálogo de la mente sube el tono,

y no me deja escuchar el silencio

que hay detrás de las palabras,

mis oidos se cierran,

y mi mente se acelera

y me encierro en mí misma,

un lugar del que no puedo escapar,

de aquí no hay salida que no pase por el silencio

¿Cómo llegar al silencio de mi soledad?

Respiro, quizás en mi ritmo al respirar

encuentre un silencio al que me pueda agarrar

para ver la luz al final de este tunel,

y así transformar

la soledad en dulce silencio,

en el que pueda disfrutar de mi presencia,

y empezar a vislumbrar

un suave rayo de luz, ternura,

ternura que me sonríe,

que sabe a caricia de mar,

que huele a dulce despertar,

que se expresa en suspiro,

silencio que ronronea

y me acurruco para dejarme mecer

por esta ternura, dulce melancolía,

gozo y caricia de mi divagar,

en este silencio, mi soledad.

Según miras, asi ves

La vida puede ser un paraiso o un infierno,

hay cosas que tu puedes hacer para que sea paraiso

hay otras que solo puedes aceptar para que sea paraiso.

Lo que hoy tienes es parte de ti,

todo, no hay nada que no te pertenezca.

Hasta lo que robaste , hoy es tu responsabilidad.

No importa que fuese amor o dinero,

puede pesar por igual.

Hoy tú decides qué hacer con ello.

Así, el amor puede ser una gran carga

o un gran regalo.

Así, el dinero puede ser una gran carga

o un gran regalo.

Y si miras dentro, nada cambia,

cada ser amado se puede vivir

como una gran carga o un gran regalo.

Tú decides

Si miras las flores en primavera, puedes sonreir,

si miras sus ramas desnudas en invierno, puedes llorar,

si ves sus flores marchitarse, puedes sentirte triste,

si ves sus ganas de florecer en sus ramas desnudas, puedes sonreir.

No es lo que miras, es lo que ves.

No es lo que ves, es cómo lo miras.

No es lo cómo lo miras, es cómo lo piensas.

No es cómo lo piensas, es cuándo lo miras,

No es cuándo lo miras, es lo que hay en ti cuando lo miras,

dónde está tu mente cuando lo estás mirando,

cómo te sientes mientras lo miras.

Y mientras te escribo, un pétalo blaco cae sobre esta hoja

iniciando la despedida de las flores

para recordarme que trás la flor

su marchitar vuelve a crear vida

en un nuevo fruto.

Estás aquí

Aquí, no puedes estar en otro lugar.

Ahora, no existe otro momento

que no esté más allá de tu mente.

Una parte de ti quiere quedarse aquí para siempre,

otra parte de ti quiere salir corriendo hacia cualquier lugar.

Un día tras otro, encerrada entre cuatro paredes,

y parece que esto nunca acabará.

Tenías una vida, una rutina,

tus momentos de oasis entre una mar de dudas,

tus momentos de evasión entre un mundo de responsabilidades.

Tu no querias parar ,

todo estaba bien así,

en esa carrera hacia ningun lugar

o hacia ese lugar al que todos vamos,

cada uno a su ritmo, cada cual a su tiempo, el mismo destino, una sola humanidad.

Encerrados para escapar del destno cruel,

encerrados para escondernos del final,

como si hubiera manera de evitar lo enevitable,

hoy, mañana en un mes en 50 años, llegará.

Nadie está a salvo, y a salvo te crees,

encerrada entre cuatro paredes,

del destino de toda experiencia humana, la despedida, el final.

Ahora te lo recuerdan todos los días, y tu quisieras, pero no puedes escapar.

Estadísticas y riesgos, todos los días,

y ese miedo que aprieta la garganta, el estómago, la cabeza, …

Nadie puede escapara ese miedo, porque él es libre.

No entiende de límites, ni paredes, ni muros, se cuela por cualquier rendija, y te atrapa cuando menos te lo esperas.

Y tú, no puedes seguir en ese juego que llamas vida, no.

y recuerdas el pasado, tan lejano, de aquello que llamabas vida.

Y ahora, en la distancia, te parece que tenía más de bueno que de malo.

Esos momentos de sol, de amigos, de respirar aire puro, de fiesta, de baile, de sobremesa, …

Y te prometes que cuando todo esto acabe,

disfrutarás de todos esos momentos con intensidad, plenamente,

como si fuera la promesa de buenas intenciones de un nuevo año, de una nueva vida.

Yviene esa frase a tu mente:

«ya nada será igual»y piensas en todas esas nadas

que quisieras que siguieran siendo igual,

y una parte de ti quiere que todo vuelva a ser como antes,

y otra parte de ti quiere que todo siga igual que hoy

y surge la incertidumbre

qué pasará mañana si me voy,

qué pasará mañana si no vuelvo a salir nunca más,

y me quedo aquí, en este espacio para siempre o hasta que dure este cuerpo.

Bailando con el hoy, con este momento que es mío, este que nadie me puede quitar.

Nada

No puede ser más que nada lo que todavía no ha sido creado,

aunque en algún lugar de la inmensidad de un universo que no tiene fin todo ha sido creado, todo está ahí, disponible para las mentes inquietas que cultivan la calma suficiente para conectarse a la idea que hará de esta alma un milagro de vida.

Si , una vez mas, llamando a esa frecuencia de eternidad para crear un trocito de texto que te haga pensar que merece la pena respirar, de forma consciente, para conectar con el delirio de una gran mente que transmite una sintonia infinita, hermosa como el atardecer más hermoso de este verano para mis ojos.

Ya te has perdido, intentando captar el sentido de lo que solo se puede sentir, no es un mensaje para tu mente. Si sigues leyendo es que otra parte de ti ha conseguido despertar la curiosidad de seguir intuyendo lo que no se puede comprender con la mente.

Y conectas con esa parte de tí, la que sabe que hay alguna manera de comprender prescindiendo de la mente intelectual.

Tan solo dejándote llevar por la belleza de este atardecer soñado que se refleja como un espejismo sobre el mar.

Y regresas a este fluir de las palabras sin volver atrás, tan solo avanzando como las olas en un mar infinito que no tiene playa ni fin.

Siempre hay un mar, unas olas, una playa en esta conexión, como si no hubiera otra forma de explicar el milagro de la vida, la comprensión del infinito, la sensación de eternidad.

Vive hoy para regresar al mañana, para llegar al pasado, sin expectativas, sin ansiedad ni depresión. Tan solo el fluir de este momento en el que todo te ha sido dado.

Recuerda ese momento, más belleza en un instante que en un atardecer soñado. Está ahí, en algún lugar de tu mente que busca irremediablemente esa grata sensación de haber encontrado ese gran paisaje, persona querida, evento, encuentro, sonrisas en tu vida.

Cierra los ojos y disfruta de este momento,

y te darás cuenta de que sonríes con el corazón que comprende todo delirio, que tiene un rincon para cada alegria, lleno de sentimiento intenso de placer compartido con la eternidad.

Registra ese instante y envialo a esa gran mente, donde se guardan todos los recuerdos bellos del corazón y las sonrisas del alma para que lleguen a mí, a todas las que, en un momento de locura o conciencia, nos conectamos al mundo de las infinitas sonrisas de corazón, disponibles para quien necesite encontrar un ratito de paz infinita, de calma eterna, de esperanza sin fronteras, de humanidad compartida.

Vuelvo a reencontrarme en el silencio

Escuchando la brisa, disfrutando de las caricias del sol, mi mente divaga en sus ideas. De aquí para allá.

Respiro consciente, eso me trae a este momento de paz único y vuelve esa idea de escribir para compartir. No es que tenga algo interesante que contarte. Estoy aquí, dejándome inspirar por la vida.

Respiro, el primer paso para inspirarme, el primer paso para darme cuenta de mis pensamientos, el primer paso para volver a mí, para volver a casa.

En casa, pienso en ese lienzo que me espera. Dibujo en mi mente una línea blanca bajo el sol amarillo.

El sol ya tiene donde posarse, horizonte ondulado de un día con alas.

Inspiro para inspirarme,

esto es un mar de fondo,

va y ven, va y viene,

onduladas respiraciones, brisa contenida, mar con alas,

posándose en el cielo de un azul intenso que clama por la paz de un día salado de lágrimas grises que llenan la eternidad que no ve un mañana.

Como si fuera posible, como si en la eternidad pudieran caber las lágrimas o el color gris, o el no mañana.

Mente inquieta que inventa palabras para expresar imposibles o torpezas.

No eres tú la eternidad ni el mañana, eres quien crea los límites al mañana que podría ser, para vivir un hoy a tu medida, a la medida que quieras llamar vida, dios, eternidad.

Sé libre de la eternidad, de la esperanza.

Vida que ahora respiras,

no hay más.

Inspirando este respirar,

recorriendo la eternidad.

Abre los brazos al cielo en el horizonte,

en el que el sol se posa,

una vez más, siempre, cada atardecer hermoso o desesperado,

que tiñe de verde, de naranja, de rosa la inmensidad

para llegar al corazón de tu mirada.

ser dios para no ser nada

_20190203_191459Nunca estuvo tan cerca,

y entonces quiso ser dios,

sin saber lo que era,

sin pensar lo que pensaba,

solo vino la idea a su mente,

condicionada, por supuesto,

por aquel libro

que compró sin saber por qué,

solamente porque la idea de comprarlo

se había instalado en su  mente,

desde hacia mucho tiempo y lentamente,

como si algún ser hubiese ido implantando

la idea de ese libro,

sutil pero constantemente.

Y un buen día,

la idea era tan intensa

que lo compró.

Lo dejó en reposo varios días,

lo ojeó otros tantos,

empezó a leer sin orden,

ahora por aquí, ahora por ahí.

Y así quiso ser dios

para no ser nada,

escapar de la vida, del drama, de lo cotidiano,

y solo ser,

como solo un dios puede ser.

Ideas que llegan de algún lugar

o que nos instala en la mente algún dios.

Deseos que vienen de ningún lugar.

Vidas, infinitos caminos

en un solo cuerpo,

como solo dios puede concebir,

mil destinos en un solo cuerpo,

mil caminos en un suspirar.

Para ser nada, siendo nada,

para seguir siendo corazón y suspiro,

ansia de libertad,

que no es más que una idea

que vino porque si,

que alguien me trajo,

que me trajo hasta aquí.

Cuando la muerte despierta a la vida

Te fuiste y parece que,

en ese inmenso vacío que dejaste

tu ausencia se llena con un “no sé qué”,

que la mente acusa de fantasia,

y  otra parte de mí

que tampoco sé muy bien cuál es,

está llena de ese “no sé qué”

presencia,

extraña sensación de que sigues aquí,

muy cerca, muy en mí,

muy en la familia,

muy en los amigos,

como si con esa ausencia o presencia sentida

pudieras unir nuestros corazones

en un intenso abrazo sentido,

en un “no sé qué” tan grande,

que no hay presencia más presente,

que no hay sentimiento igual,

que no hay nada tan real

como lo que no puede ser tocado,

pero si sentido,

como hilo conductor de corazones,

como presencia que llama al corazón,

a un momento de ternura, de recuerdo,

de conexión con los seres queridos,

los que están y los que se fueron.

Presencia viva más allá de la razón,

donde solo hay una palabra,

que sale del corazón.

Colores

El color tiene sus caminos.
Caminos que se cruzan, se tocan se superponen.
Cada camino su color, y todos los colores en cada camino. Se van acabando, diluyendo, transformando, integrando, superponiendo, desapareciendo. Porque son solo colores, que ahora están y ya no. Vienen y van a capricho como las olas o con un orden universal como la vida, transcurren.
Pasan por mi vida alimentando mis emociones, mi alma, mi ego, mi estómago, mi vista, mis deseos, mis necesidades, tu ausencia y mi momento.
Porque lo son todo, los colores, mi alimento.

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