Tengo lo que quiero, ¿y ahora qué?

Insatisfacción

¿Cuánto dura la alegría de “haberlo conseguido?

Sea lo que sea que dure,

Un momento de ”felicidad”, placer, arrogancia,

llena de “lo tengo”.

Y luego ¿qué?

Ese vacío vuelve de nuevo, como un monstruo

en una cueva llena de sombras acechando en las esquinas.

Y ahora, ¿qué?

Miro ese monstruo:

“ahora te veo, siempre estás ahí, ¿siempre estarás ahí?”

Vacía de saber que, aún teniéndolo, no tengo nada.

Respiro, esto es lo único que tengo,

respiración consciente, suspiros,

nada más.

Es como vivir construyendo castillo en la arena,  

siempre vuelve la marea.

Y mi castillo está ahí, es un montón de arena,

simplemente arena,

que no deja huella.

Nada,

siempre regreso a este punto,

en el que el vacio es nada,

la nada es el vacío.

El que no se puede llenar de nada conocido.

Y de tanto mirar ese vacío pienso:

“menos mal que estás ahí”.

Al final es lo único que permanece,

que siempre sabe igual,

Que siempre se siente igual

Intento permanecer en ese vacío, dejar de buscar,

Descansando en este lugar tan familiar,

Respirando,

generando vacío cada vez que espiro,

o, llenándome de cada vez que inspiro.

Lleno o vacío, que viene a ser lo mismo.

Nada más.

ser dios para no ser nada

_20190203_191459Nunca estuvo tan cerca,

y entonces quiso ser dios,

sin saber lo que era,

sin pensar lo que pensaba,

solo vino la idea a su mente,

condicionada, por supuesto,

por aquel libro

que compró sin saber por qué,

solamente porque la idea de comprarlo

se había instalado en su  mente,

desde hacia mucho tiempo y lentamente,

como si algún ser hubiese ido implantando

la idea de ese libro,

sutil pero constantemente.

Y un buen día,

la idea era tan intensa

que lo compró.

Lo dejó en reposo varios días,

lo ojeó otros tantos,

empezó a leer sin orden,

ahora por aquí, ahora por ahí.

Y así quiso ser dios

para no ser nada,

escapar de la vida, del drama, de lo cotidiano,

y solo ser,

como solo un dios puede ser.

Ideas que llegan de algún lugar

o que nos instala en la mente algún dios.

Deseos que vienen de ningún lugar.

Vidas, infinitos caminos

en un solo cuerpo,

como solo dios puede concebir,

mil destinos en un solo cuerpo,

mil caminos en un suspirar.

Para ser nada, siendo nada,

para seguir siendo corazón y suspiro,

ansia de libertad,

que no es más que una idea

que vino porque si,

que alguien me trajo,

que me trajo hasta aquí.

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